Después de la noche de la fiesta todo cambio en sus vidas en especial en la de Leo mas no dejaba
arrogancia hacia su madre y aun no sabia que hacer con la universidad realmente en el exterior
casi nada había cambiado pero en su corazón sucedían cosas inexplicables pero Janet se enoja por
su modo de comportarse ya que era totalmente diferente; una chica muy sociable, gentil,
agradable, es un tanto difícil soportar sus diferencias pero solo por el afecto que sienten el uno al
otro son capaces de soportarse ademas de ese profundo sentimiento que sienten el uno por el otro
pero que ninguno de los dos es capaz de admitir por dicha razón.
Un día como de costumbre Janet sale a caminar muy de mañana y se encuentra con Leo que esta
un tanto extraño y le
Ella: -Hola Leo ¿como estas?
El: -Hola. estoy un poco enojado pero arrepentido a la vez-
Ella: -¿Que sucede?-
El: -Es mi madre-
Ella: -Tu madre, ¿Que le paso? nunca has hablado de ella-
El: -Es que mi relación con ella no es muy agradable, así que por eso no la menciono-
Ella: -A ver cuéntame-
El: -Pues es un tanto complicado-
Ella: -Podre atenderlo-
El: -¿Segura?
Ella: -Pues claro, olvidas que seré psicóloga-
El: -Bien, te cuento. Luego de la muerte de mi padre siempre me sentía un tanto culpable, entonces;
empezó mi rebeldía y me alejaba de las personas, vivía cerrado en mi habitación, no hablaba con
nadie hasta que me costumbre a vivir así, mi madre se preocupa demasiado y ella me molesta
mucho y yo em.... le respondo de mala gana y luego me marcho, no tardo mucho tiempo en su casa
me siento un tanto hostigado y demás-
Ella: -Comprendo, pero lo que pasa es que tienes que cambiar tu actitud, pues como ella son todas
son todas las madres-
El: -Si, pero fastidia mucho-
Ella: -Es tu madre no digas eso-
El: -Pero es cierto-
Ella: -No me agrada como hablas de ella-
El: -No quería hablar de el tema-
Ella: -Lo lamento-
El: -No, ya lo estas arruinando, no debía hablar de ella-
Ella: -Pero es tu madre ¿Que tiene?
El: -No era lo que quería decir-
Ella: -De hecho- lo interrumpió
Ella: -No era mi intención molestarte llevo un tiempo conociéndote y no hablabas de ella así que
quería saber, creo que eres una persona con problemas y te comprendo pero a decir verdad tu
causas toda esta situación.
El: -¿Que quieres decir con eso?
Ella: -Bueno no es agradable lo que haces, ella solo se preocupa por si bienestar y seria mejor
que no disfrutaras haciendo que los demás se sientan mal-
El: -No lo he hecho a propósito. Eso quiero que entiendas-
Ella: -Pues cambia, Leo: intenta cambiar. No hagas suposiciones sobre ella, ni juzgues-
El: -Solo porque yo no pensé o actué como tu no quiere decir que este equivocada-
Ella: -Esa actitud no me agrada-
El: -Yo no te digo lo que tiene que agradarme no me digas tu a mi-
Ella: -No he hecho eso, solo he expresado mi opinión. Parece que la he expresado de una
manera que te resulta ofensiva. Quizá eres demasiado sensible.
El: -¡Quizá es que soy humano!
Ella: -A mi quizá me guste ser agradable y llevarme bien con la gente y ahora se nota que
no todo el mundo debe ser igual-
El: -Ah sabia que llegaríamos a eso tarde o temprano-
Ella: -Olvídalo, es mejor que me valla es un poco tarde-
El: -No, espera-
Ella: -Hablamos luego es mejor así-
Pasaron unos días y Leo no salia de su mente, Janet estaba preocupada, pues era muy terco y no
sabia como ayudarle ademas no escucha es algo incomodo Janet esta en su cuarto haciendo tareas
cuando de repente suena el teléfono, era Leo, llamaba para disculparse. Respiro profundamente
unas cuantas veces y luego con mano temblorosa tomo el teléfono:
Ella: -¿Diga?-
El: -Lo siento-
Respondió él en el tono mas calmado que ella había oído hasta el momento por su parte después
de la discusión.
El: -Janet, no ha estado bien por mi parte decir esas cosas-
Ella: -Entonces ¿Por que lo has hecho? ¿tienes algo en especial contra ella? ¿Ha hecho algo por lo que
merezca tu desprecio? ya se lo que me has dicho, pero no se si hay algo mas que no me has dicho
algo por lo que la odias.
Y al decir eso se quedo en silencio y se perdió la llamada.
Habían pasado dos semanas luego de eso en las cuales Janet no sabia nada de Leo, ni una llamada,
nada.
Un día Leo estaba sentado en un café del centro comercial cuando vio esa hermosa chica que
se dirigía a la puerta, era Janet y trato de que no lo viera pero pareció inútil.
Al entrar al café Janet percibió la presencia de Leo en aquel lugar al instante pero sentía algo de
miedo mientras se acercaba a su lugar.
Al verla acercarse a Leo se le acelero el corazón:
Ella: -Leo. hola-
El: -Hola-
Ella: -Donde te has metido loco-
El: -No se he estado por ahí-
Leo se tornaba algo frió mientras que su corazón estaba a punto de explotar, se sentía atraído
totalmente por Janet:
Ella: -Luego de esa noche nunca me llamaste-
El: -No tenia nada que decir-
Ella: -Perfecto, entonces-
El: -¿Como estas?-
Ella: -Estoy bien o lo estaba hace un momento-
El: -¿Y la universidad?-
Ella: -Todo esta a las mil maravillas-
El: -Que bien. Tengo que irme-
Ella: -Gusto en verte, adiós-
El: -Okey-
Janet se sentía terrible, mal por su actitud mas no quería importunar, llamándole para saber
porque se había comportado tan indiferente con ella luego de ese día Janet decidió olvidarse
de lo que sentía para retomar su vida lo que ella no sabia era que leo estaba actuando así
porque no sabia como disimular lo que estaba sintiendo era una sensación tan fuerte como
de nerviosismo, ligado a la ternura. Ademas de que se avergonzaba de si mismo por ser tan
cobarde y no haberle dicho a Janet todo lo que sentía por ella que había arreglado su vida
hasta la relación con su madre solo porque la amaba y ella era todo lo que su alma necesitaba
para llenar el vació que albergaba desde la perdida de si padre.
Mientras Leo pensaba como se iba a armar de valor para decirle a Janet. Ella solo pensaba en que
es una estúpida al pensar que alguien como Leo podría sentir algo especial por ella y que la
única esperanza que guardaba en su corazón había sido destruido al ver su actitud ante ella en
el café del centro comercial.
Leo intento localizar a Janet de todos los modos posibles para poder expresarse pero ella estaba a
toda costa algún tipo de encuentro con el.
Leo había ingresado a la universidad y había dejado su empleo de mesero, ahora trabajaba en una
constructora profesional y en casa empleaba las artes de pintar y toda su inspiración era Janet y
solo ella, cada día que pasaba la amaba mas y mas, nunca perdió la esperanza de volverla a ver.
Habían pasado dos años desde la ultima vez que hablaron.
Ese día Leo se había preparando para salir desde muy temprano pues tenia que arreglar algunas
cosas en su trabajo y luego de eso llevaría uno de sus cuadros a a una galería de arte en la cual
esa misma noche habría venta y exhibición de algunos cuadros de pintores importantes y era la
primera vez que Leo exhibía uno de sus cuadros.
Janet no salia de su casa solo para la universidad y su trabajo ese día en la tarde un amigo la invita
a cenar y ella accedió.
Luego de cenar, su amigo le dijo que era muy temprano para regresar a casa que porque no la
acompañaba a una exhibición de obras y cuadros dos calles después de el restaurante y Janet dudo
por un instante y después fue convencida.
Al llegar a aquel lugar Janet se sentía rara tenia una estaña sensación como de angustia y no sabia
la razón.
Estaba hermosa, tenia un precioso y caro vestido azul que se había comprado para una ocasión
especial como una cena o algo importante.
De algún extraño modo un cuadro muy raro, por decirlo así llamo su atención y mientras la
observaba se sentía identificada con aquella pintura.
Cuando de repente y sin darse cuenta un apuesto chico de aproximadamente 26 años se acerca
no se fijo quien era pero era Leo estaba observándola de el mismo modo que ella observaba
aquella pintura colgada en la pared.
Al voltear y verse frente a frente algo de ella se encendió y quedo paralizada frente a el.
Leo luego de mirarla por varios segundos se apresuro a hablarle:
El: -¿Janet?-
Ella: -Hola-
El: -¿Donde has estado?-
Ella: -Por ahí-
El: -¿Como estas?-
Ella: -Estoy bien y ¿como estas?-
El: -Ahora que te veo excelente te he extrañado.
Janet tratando de evadir lo que estaba sintiendo en aquel momento dijo:
Ella: -!Hermoso cuando! ¿No crees?
El: -!Tu eres hermosa!-
Ella: -gracias!-
Dijo algo sonrojada frente a tal cumplido.
Leo estaba preparando terreno para hablarle de su sentimiento cuando el amigo
de Janet se acerca y le dice que deben irse y ella solo se despide de Leo:
Ella: -Gusto en verte-
El: -Lo mismo digo, ojala se espita-
Ella: -Si-
El: -podemos vernos en el
Ella: -¿A que hora?-
El: -¿Te parece a las dos?
Ella: -Nos vemos entonces-
Leo se sentía tan entusiasmado como aquella primera vez en que la vio aunque
con algo de temor al pensar que aquel hombre podría ser su novio o su esposo.
Janet se puso su mejor vestuario para la ocasión algo casual pero hermoso, aunque los nervios
no la dejaban decidida a ir a esa cita.
Ese día amaneció precioso, fresco y claro como los mejores días de noviembre.
Leo estaba deseando que llegue la hora de la comida. Se había sentido muy bien después de
aquella conversación la noche anterior, como su hubiera conseguido conectar con Janet. A pesar
de todo lo que le molestaba de ella aun janet le producía intriga.
La motivación de Leo estaba lejos de una cita de amistad. Estaba decidido a ser encantador. Le
habría gustado ser sofisticado y culto, pero ella sabia que no lo era, así que seria el mismo, o
aquella parte de si mismo que era mas imposible a agradar a Janet.
Para empezar se había vestido para la ocasión se había puesto pantalones grises, camisa roja y
una chaqueta con aquellos dos tonos.
Cuando termino de arreglarse se puso en camino hacia el centro comercial, llego con antelación al
restaurante, estro para darle el nombre al recepcionista y le dio una propina para asegurarse que le
diera una buena mesar. Después salio a pasear por el centro comercial con las manos en los bolsillos
comenzó a caminar entre las tiendas. Se quedo frente a un árbol unos minutos, aquel árbol que
decoraba en aquel lugar pensaba en como hablarle a Janet, con cuales palabras empezaría la
conversación.
-Lo siento- dijo alguien a su lado. El miro hacia abajo y vio a Janet, Tenia las mejillas enrojecida
y estaba intentando recuperar el aliento, peor también tenia una sonrisa en los labios, aunque
se estaba apretando al pecho con una mano.
Ella: -He llegado con antelación, así que vine a echar un vistazo ¿llevas mucho tiempo esperándome?
El: -No mucho- Se preguntaba que si ella estaba así sonrojada porque estaba nerviosa y pensó que
aquello era buena señal-
Estaba dando un paseo. Esta todo muy bonito y Janet era lo mas precioso de todo. Estaba muy
elegante. De repente Leo pensó que era incluso mas bonita que antes, pero no iba a decirlo o la
menos no como lo pensaba.
El: -Estas muy bonita- Dijo mientras rozo con la yema del pulgar la mejilla de Janet y sintió la
suavidad de su piel, la calidez al ver que ella se sonrojaba, se metió las manos al bolsillo y pregunto:
El: -¿Tienes hambre?-
Ella: -Si- Respondió casi sin respiración.
Leo no se apresuro a atribuir aquella falta de aliento a otra cosa que no fueran las causas mas inocentes,
pero no se le había escapado que a Janet se le habían abierto los ojos un poco cuando el le había
acariciado en la cara, Apoyo la mano con ligereza en la cintura de Janet y la giro hasta la mesa, que le
habían reservado una de las mas tranquilas del lugar.
Janet se sentó junto a el y luego obvio la carta, pero en vez de mirar la comida, le explico:
Ella: -Los sanwiches están buenos aquí, y también las costillas yo normalmente tomo ensaladas hay de col y de espinacas.
El: -Odio las espinacas-
Ella: -Ah ¿Si?
El: -Estas muy guapa de azul marino- Hizo, una pausa y dijo -¿Quien era el chico con el que estabas
anoche? digo si puedo saberlo-
Ella: -Claro, es solo un amigo de la universidad-
El: -Ah, creí que era.....-
Ella: -¿Que era mi novio?-
El: -Oh, exacto-
Ella: -Pero no lo es-
El: -¿Tienes uno?
Ella: -Aun no-
Suspiro Leo al escuchar su respuesta se sintió un poco esperanzado.
El: -¿Algo que decir?-
Ella: -No, ¿tu si?-
El: -Entonces ¿Que hacemos aquí?-
Janet se sonrojo y empezó a preguntar:
Ella: -Que haz hecho todo este tiempo-
El: -Rehacer mi vida-
Ella: -Ah, que bien ¿y tu madre, como esta?-
El: -Ella esta muy bien, esta feliz porque después de tanto tiempo conoció a alguien que es muy
agradable-
Ella: -¿y tu relación con ella, que tal?-
El: -Muy bien, salimos a comer todos los domingos. Hay cosas que aclarar supongo-
Ella: -Eso creo ¿Que quieres saber?-
El: -Por que me evitas?
Ella: -¿Que?-
El: -Si, ¿que paso hace dos años que te hizo odiarme así, tanto como para que no hayas querido
saber mas de mi?
Ella: -No querías escucharme y me hablaste mal, luego me trataste con indiferencia y decidí.... decidí
no estorbar en tu vida-
El: -Jamas estorbarías en mi vida- Suspiro y luego añadió-
El: -Tu eres mi vida-
Ella: -¿Que estas diciendo?
El: -Si, te hable así la ultima vez porque no podría creer que realmente me estuviera enamorando
y luego cunado salí de ese café al ver tu rostro sentí una sensación de dolor y angustia.
Ella: -Pero tu y yo no podemos.....-
El: -¿No.... no podemos que? ¿enamorarnos?
Ella: -No-
El: -Quizá lo dice porque no sientes nada por mi y lo entendería-
Ella: -No es eso, es que me dije a mi misma que tu no forma de ser es muy compleja y eres muy
testarudo, arrogante, antisocial, sin visión en un futuro, totalmente lo contrario a mi ¿que podría
esperar? Ademas creo que ni te gustaba.
El: -¿Que sientes por mi? Te pongo nerviosa ¿cierto?
Ella: -Si, un poco-
El: -Di la verdad, no puedes disimularlo, te sonrojas!
Ella: -Lo que siento por ti es algo confuso-
El: -¿Que crees que sea?
Ella -¿Y tu?
El: -Te amo, llenas un vació que antes llevaba dentro y desde que te conocí fue desapareciendo,
eres todo lo que necesito para ser feliz eres lo que me faltaba para darle sentido a mi vida-
Ella: -Pero ¿por que no lo dijiste antes?
El: -Tenia confusiones que luego se fueron aclarando. Estas en cada cosa que hago, volví a la
universidad, cambie de trabajo, arregle la situación con mi madre y todo ha sido por ti, porque
lo eres todo para mi.
Ella: -Paga la cuenta, debemos salir de este lugar.
Al salir siguieron la conversación mientras caminaban por el parque que queda justo detrás de la casa de
Janet.
Ambos se quedaron viéndose a los ojos, ella podía ocultar todo lo que Leo le había dicho la emocionaba
y la hacia sentir bien.
Cuando de repente Leo rompe el silencio de la che y le pregunta:
El: -Tienes que decirme que es lo que sientes por mi-
Ella: -Ay Leo, no me presiones por favor.
El: -Lo lamento-
Ella: -Aun estoy confundida pero lo único que se es que aquella vez en el café destrozaste mi corazón-
Leo se acerca a ella, puede sentir como latía su corazón, y lo nerviosa que se sentía, el solo observa su
actitud.
El: -Me gusta tanto eso que estoy conociendo de ti, sientes las cosas, sabes amar-
Ella: -¿De que hablas?-
El: -De que no seria necesaria que me dijeras nada al solo mirarte se que hay en ti-
Ella: -Dicen que los opuestos se atraen ¿no? eso es lo que sucede-
El sonrió y volvió a preguntar:
El: -¿Que sientes por mi?
Entonces ella se lanzo sobre el y al acercarse le dio un tierno, cálido y exquisito beso.
El: -Eso responde mi pregunta-
El suspiro y la abrazo, y ella le dijo:
Ella: -Te amo Leo, siempre lo he hecho-
Leo la abrazo con mas fuerza luego la miro con deseos de besarla otra vez y le pregunto:
El: -¿Quieres ser mi novia?
Ella: -Si- Dijo con dulzura y se acerco a el. -Lo veo, si lo veo- le paso los brazos por el cuello
y se apoyo en el de forma que encajaron los dos a la perfección.
El: -¿Que ves?
Ella: -El amor esta aquí-
Y toco su corazón.
El no necesitaba oír mas, ya se sentía el chico mas afortunado de el mundo porque tenia a su lado
lo que realmente le hacia falta.
Escrito por: Maria Elena Paniagua